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Entrevista a Woody Allen (en XL Semanal)


NOTA DE VRedondoF: Me encanta Woody por sus frases , es increible la cantidad de ellas que "fabrica" y ademas que son muy ...muy buenas .
De sus peliculas hay algunas que son intragables , eso si , casi todas son entretenidas.





WOODY ALLEN
DEL ESCÁNDALO A LA CALMA
Hace 18 años, la relación de Allen con la hija adoptiva de Mia Farrow, Soon-Yi, incendió los diarios de medio mundo. Ahora, la pareja, que se casó en Venecia en 1997 y tiene dos hijas, apenas despierta interés en la prensa rosa. Algo que ellos agradecen.


«La única forma de ser feliz es negar la realidad»
VEROMIQUE VIAL

Asegura que su filosofía de vida es trágica y gris, pero es uno de los directores de cine que más sonrisas arranca a su público. Y lo hace muy a menudo porque rueda sin descanso: está a punto de estrenar una película y ya está inmerso en la siguiente. «Trabajo tanto para no pensar en los problemas reales», dice. Sin embargo, no deja de hablar de ellos: la muerte, la vejez, el desamor... El cómico universal se confiesa en XLSemanal. 

Un encuentro con Woody Allen es una constante sorpresa; un puro gozo. Abierto a cualquier tipo de pregunta y con respuestas siempre brillantes, pero sin darse, eso sí, la más mínima importancia, el cineasta neoyorquino resulta, simplemente, genial.

Exquisito y atento en las distancias cortas, a sus 74 años, Allen, uno de los directores vivos más prolíficos, con más de 40 películas en su haber, ha rodado una nueva reflexión sobre la muerte, la vejez, el amor, el engaño y demás obsesiones personales. Como ocurre desde hace años, Conocerás al hombre de tus sueños –que se estrena en Avilés el 24 de agosto, con la presencia del propio Allen– reúne a una nueva pléyade de actores ilustres que nunca antes habían trabajado con el autor de Annie Hall o Manhattan. A saber: Anthony Hopkins, Naomi Watts, Josh Brolin y Antonio Banderas.

Rodada en Londres hace un año, tras el torneo de tenis deWimbledon, del cual Allen es un asiduo, ésta es su película número 42 como director, a un ritmo de casi una por año. Nominado al Oscar en catorce 0casiones y ganador de cuatro –tres por Annie Hall y uno porHannah y sus hermanas–, Allen asegura que trabaja «por diversión y desesperación» y con los pies en la tierra. «Cada nuevo trabajo es algo nuevo, así que nunca aprendo nada que me ayude en el siguiente –explica–. Curiosamente, siempre empiezo pensando que va a ser lo mejor que he filmado en mi vida y acabo diciéndome que haría cualquier cosa con tal de evitar la vergüenza de que sea proyectada. De todos modos, lo fascinante de cualquier forma de arte, ya sea el resultado bueno, mediocre o terrible, es que nunca será perfecta. Al acabar, estás empujado a intentarlo de nuevo.»
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XLSemanal. Alfie, el personaje de Anthony Hopkins en esta película, pierde el norte porque no quiere admitir que ya no es joven. ¿Es un tema contra el que también lucha usted?


Woody Allen.
 Es duro envejecer. Nadie quiere admitir que ya no es joven, pero el peligro es llegar a perder la cabeza por ello, el equilibrio mental. El ego masculino puede cegar y, literalmente, llegar al extremo de lo que le sucede a Alfie. Él cree que por cambiar de mujer, comprarse un coche deportivo y practicar deporte va a evitar lo inevitable. Lamentablemente, no es así. Pero hay que admitirlo: envejecer es terrible. No encuentro ninguna ventaja. No te vuelves más listo, ni más sabio ni más amable. No sucede nada bueno. La espalda te duele más, tienes más indigestiones, pierdes vista y oído... Yo tengo 74 años y aconsejo encarecidamente a todo el que pueda que no envejezca.


XL. Sus padres pasaron ambos de los cien años...


W.A.
 Sí, llevo en mis genes esa longevidad. Pero eso no es más que un accidente de buena suerte. Hace unos meses leí un artículo en The New York Times que afirmaba que la longevidad en los padres no implica que la vayan a heredar los hijos. Y yo sigo estando fuertemente en contra de la muerte.


XL. Cada uno busca consuelo donde puede. En su película, Helena, uno de sus personajes, lo encuentra en una adivina.


W.A.
 Cada cual necesita sus pequeñas ficciones o soluciones mágicas para afrontar las durezas de la vida, alguien que te diga que, si haces ‘lo correcto’, todo estará bien. Puede ser una adivina, un rabino o un cura. Desde niño fui consciente de que la gente quiere soluciones mágicas. La ilusión es mejor que la medicación. La única forma de escapar a la condición humana es la magia.


XL. Dice usted que la felicidad sólo es posible viviendo en una nube...


W.A.
 Así es; solamente puedes alcanzar la felicidad si te aíslas en tus cuentos de hadas y falseas la realidad. La única forma de vivir feliz es negando la realidad y comprando ilusiones que den sentido al universo. Existe toda clase de fantasías para negar la aflicción de la condición humana.


XL. Al final de su filme, todo queda en suspense, como en la vida. No hay respuestas. ¿Cómo se enfrenta usted al misterio?


W.A.
 Yo me enfrento al misterio de la vida de forma extraña. Lo paso muy mal, y lo digo en serio. Sufro mucho, tengo mucha ansiedad y miedo y estoy realmente confuso. Y combato todo esto lo mejor que puedo; por eso trabajo mucho. Me ayuda y me distrae de los problemas reales. Cuando trabajo, mis problemas se centran en los actores, el guión, el vestuario... problemas, más bien, fútiles que, si no funcionan, tampoco sucede nada catastrófico. Cuando estoy en mi casa, pienso: «¡Dios mío, la vida es corta, terrible y triste y yo soy viejo».


XL. Visto así, es comprensible que sea un adicto al trabajo. 


W.A.
 El cine es una distracción maravillosa. Hacer películas es mi mejor terapia y las hago por puro placer y diversión. También por desesperación, para no pensar cosas mórbidas.


XL. Dice que necesita una vida muy sistemática y rutinaria, pero, a la vez, es usted muy creativo en muchos campos: cine, música, escritura...


W.A.
 La creatividad me ayuda a atravesar la vida. Confieso que siempre fui muy bueno en todo lo que requiere concentración y práctica. De niño estudiaba magia y era capaz de hacer muchos trucos; pasaba horas y horas practicando con cartas, monedas y pañuelos; me fortalecía y mantenía mi mente centrada. Cuando crecí, pasaba horas escribiendo y practicando con mis instrumentos de música. Cualquier cosa que me mantenga ocupado es buena, como les sucede a los pacientes de los manicomios. 





XL. ¿Hay algo del neurótico de sus películas en usted?

W.A.
 He representado el papel de neurótico tan bien y tantos años que la gente está convencida de que lo soy. Lejos de eso, mi vida y mi mente son muy estructuradas y disciplinadas. Predecibles. Todo lo que hago, desde escribir hasta tocar jazz, requiere disciplina. Es más, me parezco al hombre tipo de clase media al que le gusta tomar una buena cerveza mientras ve la televisión.



XL. ¿Le viene esa disciplina de su madre?

W.A.
 La gran lección que aprendí de niño, y que me ha ayudado toda mi vida, es que, para conseguir algo, necesitas disciplina. No puedes poner excusas. Cada día practico 45 minutos de clarinete porque quiero tocar música. Si quiero escribir, me levanto por la mañana, cierro la puerta y escribo. Cuando era niño, lograba muchas cosas no porque tuviera más talento, sino porque, simplemente, me aplicaba. Es cierto que mi madre era muy estricta y me repetía: «Si no te pones, nunca serás capaz de hacer nada». Así de simple. Yo se lo repito a mis hijas.



XL. ¿Cree usted que el artista cumple una función social?

W.A.
 El desafío del artista es encontrar y ofrecer una razón por la que levantarse cada mañana y continuar viviendo, a pesar de que todo carezca de sentido. El artista debe proporcionar una ilusión, un paraíso o un infierno, algo que valga la pena en medio de todo lo terrible.



XL. Es muy paradójica esta visión desoladora que tiene porque goza de un sentido del humor maravilloso y hace reír a muchísima gente.

W.A.
 Es cierto que puede resultar contradictorio. Admito que poseo un talento: ser cómico. Pero mi personalidad no lo es. Mi filosofía de la vida es trágica y gris.

XL. Algo de optimismo debe de haber en su vida, ¿no?

W.A.
 Lo único optimista en la vida es que hay momentos de placer. Son breves y esporádicos, pero son agradables. Para mí es placentero estar con mi mujer, jugar con las niñas..., pero no son más que pequeños instantes de huida.

XL. ¿Lo ha ayudado la estabilidad familiar en su vida creativa?

W.A.
 No, es simplemente una dimensión maravillosa que añade algo muy placentero a mi vida. Puedo escribir y ser creativo esté feliz o triste, casado o soltero. 

XL. Dígame algo más que le resulte bonito...

W.A.
 Soy un fan de la lluvia; por eso aparece mucho en mis películas. ¡Fue terrible rodar en Londres y que hiciera sol!

XL. Su nuevo filme comienza y acaba con una frase de Macbeth: «La vida es un cuento de ruido y furia que no significa nada»...

W.A.
 Vamos por la vida de forma frenética y caótica, corriendo y chocándonos los unos contra los otros con nuestras aspiraciones y ambiciones, haciéndonos daño y cometiendo errores. En cien años ya no quedará nadie que nos haya conocido y todos los problemas, las crisis económicas, los adulterios y demás, no tendrán importancia. Eso: todo es furia y ruido y, al final, no significa nada.

XL. Dice usted que la música es la parte más placentera de las películas. Esta vez ha elegido a Boccherini, a quien interpreta la protagonista, estudiante de música. ¿Por alguna razón en especial?

W.A.
 Luigi Boccherini no es tan conocido como Bach en Estados Unidos. Sirve para que dos personajes se conozcan. «¿Ah, conoces a Boccherini? Estoy impresionada», y se produce la conexión. 

XL. ¿Es usted de los que cantan en la ducha?

W.A.
 ¡Oh, sí! Poseo un repertorio infinito para la hora del baño, pero, sobre todo, canto jazz; últimamente estoy con Easy to love, de Cole Porter. Yo crecí en la época de la radio y con una música popular de una calidad excelente. Tuve mucha suerte.

XL. Sus películas siempre son más reconocidas en Europa que en Estados Unidos. ¿Cuál es su parte americana y cuál la europea? 

W.A.
 Soy norteamericano, pienso como un norteamericano y me encanta vivir en Nueva York. Necesito la tensión nerviosa de esa ciudad. Dicho esto, le confieso que, cuando era joven y empezaba a escribir y a introducirme en este mundo del arte y del cine, toda la gente de mi entorno en Estados Unidos descubrimos a la vez el cine europeo. Habíamos sido educados con las películas de Hollywood, que, aunque había algunas buenas, la mayoría eran bastante estúpidas. De pronto podíamos ver a Bergman, Fellini, De Sicca, Buñuel... Así que es posible que cuando comencé a hacer cine, de forma inconsciente, todos ellos estuvieran presentes de una u otra manera. De ahí quizá que mi cine tenga tanto sentido para los europeos. Y, además, como mis filmes son en inglés, en Estados Unidos captan todos los errores, pero en Europa, al ser traducidos al francés, italiano, alemán o español, no se notan. 

XL. ¿Es cierto que cuando, después de desearlo durante mucho tiempo, finalmente conoció a Bergman ambos se quedaron mudos?

W.A.
 La verdad es que, más que deseándolo, estaba aterrorizado ante esa posibilidad, porque pensaba que yo le parecería un tonto. Fue Liv Ullman quien me informó de que estaba en Nueva York y que quería organizar una cena para que nos conociésemos. Me puse muy nervioso, pero él fue muy amable; nada raro, como me habían dicho. Al final fue muy agradable y se desarrolló una cierta amistad; hablábamos con frecuencia por teléfono. 


XL. Anthony Hopkins dice que rodar bajo su dirección ha sido maravilloso. Que es usted de trato muy fácil...

W.A.
 Soy de trato fácil por naturaleza. En los rodajes, nunca padezco ansiedad ni entro en crisis; si algo no funciona, no pasa nada, no me enfado ni me frustra. Para mí es muy fácil trabajar con los actores porque me gusta darles una gran libertad. Mi prioridad es, ante todo, que se sientan relajados. Me parece bien incluso si no respetan todo el diálogo que he escrito para ellos. Si no les gusta, pueden inventar algo, mientras respeten el sentido de la escena y de la historia. Quiero que sea una experiencia relajante, satisfactoria. Me gusta realizar tomas muy largas, de forma que puedan actuar y se diviertan de verdad.

XL. Parece ser que, cuando trabajó con Javier Bardem y Penélope Cruz, ambos se lo tomaron muy en serio y se aprendían sus papeles al pie de la letra. Usted defiende que un buen actor lo es de nacimiento...

W.A.
 Cuando Javier Bardem o Anthony Hopkins se levantan por la mañana, ya son grandiosos. No tienen que hacer nada. Bardem llega al rodaje y con pisarlo ya es increíble. Es como Jack Nicholson o Robert De Niro. Esa gente ha nacido bendecida para actuar.

XL. ¿Y qué me dice de Antonio Banderas?

W.A.
 Tiene un encanto especial; como si estuviera rodeado de un halo; para esta película necesitaba alguien con ese encanto. Es un hombre muy dulce, con gran atractivo. Quería que el personaje se enamorara de un hombre así. Él no tenía que esforzarse; tan sólo venir al set y ser natural, él mismo. 

XL. Ha vuelto a reunir a un elenco de actores fantástico. Debe de ser cierto ese mito de que todos los actores quieren rodar con Woody Allen, sin importar las condiciones.

W.A.
 Como bien dice, es un mito. Me han dado muchas calabazas por distintas razones: porque no les gusta el guión, porque no les pagaba lo suficiente o por las circunstancias. Por ejemplo, lograr a Sean Penn me costó tres películas.

XL. Esta vez, usted no actúa. ¿Por qué?

W.A.
 Durante años interpreté al protagonista romántico, pero ya estoy muy viejo para hacerlo y no interpretar al chico que se lleva a la chica no es divertido. Sobre todo si tienes ahí a mujeres como Scarlett Johansson o Naomi Watts. 

XL. A lo largo de su carrera ha creado unos papeles para mujeres muy interesantes...

W.A.
 Me resulta más fácil escribir papeles para mujeres. Hay muchas actrices maravillosas y actores buenos, sin embargo, no hay tantos. En esta película, por ejemplo, todas están fantásticas. Me hace gracia porque al principio de mi carrera no podía escribir para mujeres. Todo cambió cuando encontré a Diane Keaton.

XL. Para la próxima, Midnight in Paris, ha contado con Carla Bruni. ¿Qué le atrajo de ella?

W.A.
 Es una mujer carismática, bella, algo que se percibe inmediatamente, y con un gran talento para la música. Ahora bien, no se gana la vida como actriz y es la primera dama de Francia, por lo que no podía darle un papel protagonista en la película. Sobre todo porque, en cualquier momento, le puede surgir una obligación por su cargo o acontecimientos bastante más importantes que mi rodaje. Le he escrito un pequeño papel divertido, a su medida, nada que ver con su condición de primera dama.

XL. Finalmente, ¿cuál es su palabra o expresión favorita?

W.A.
 Me gustan las palabras ‘ahora no’. Me encanta posponer una decisión.
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Los hermanos Collyer, los ermitaños de Harlem


Cuando la policía de Nueva York entró en la casa de los hermanos Collyer en Harlem el 21 de marzo de 1947. No podía dar crédito a lo que encontraron. La entrada y las habitaciones de la casa estaban llenas hasta el techo de trastos y basura. Una llamada anónima les había alertado de la presencia de un cadáver, pero parecía que la búsqueda no iba a ser fácil ante la imposibilidad de avanzar.
Exterior de la cada el día después de la entrada de la policía La casa poco después de la entrada de la policía en 1947. Original Ascent of a Pyramid

Habían pasado casi 40 años desde que en 1909 el Doctor Herman Collyer Collyer se mudara con su familia 
Harlem. Habían comprado una "brownstone" de cuatro plantas en los que entonces un barrio blanco en el que se estaban instalando algunas de las familias más adineradas de Nueva York. A los Collyer tampoco les iban mal las cosas, el padre de Herman había sido uno de los mayores constructores de barcos del río Hudson, él era un reputado ginecólogo que trabajaba en el hospital de Bellevue y su mujer, Susie Gage Frost, había sido cantante de ópera.
Supuestamente, los Collyer descendían de la familia Livingston, una antigua y acaudalada estirpe neoyorquina de la que se tiene constancia desde el siglo XVII, y que había llegado en barco a la entonces colonia holandesa desde Inglaterra justo una semana después que el Mayflower.

La pareja había tenido una hija, Susan, que murió aún siendo niña en 1880. Un año después de su muerte, había nacido su segundo hijo, Homer y cinco años más tarde, Langley. Los dos hermanos estudiaron en la 
Universidad de Columbia. Homer se licenció en Derecho Marítimo y Langley en ingeniería mecánica y química.

Los Collyer eran una familia más de Harlem, con algunas rarezas, pero que no parecían tener la menor importancia. En 1917 habían 
dado de baja el teléfono acusando a la compañía de cobrarles llamadas de larga distancia que no habían hecho. También era habitual que el doctor Collyer bajara remando en su propia piragua por el río Este cuando le llamaban del hospital de la isla de Blackwell.

Sin embargo, sería en 1919 cuando la vida de la familia cambiaría. Según parece, el doctor decidió 
abandonar a la familia. Se desconocen los motivos de su marcha y algunas fuentes afirman que no fue una separación, sino que su mujer se fue con él. En cualquier caso, los hermanos, Homer y Langley, en aquel entonces de 34 y 38 años de edad, siguieron viviendo en la casa familiar de Harlem.
Así se encontró el interior de la casa la policía cuando entró. Original The New York Times 

En 1928, esta vez por falta de pago, les 
cortaron el gas y la electricidad. Aunque Langley intentó generar su propia electricidad, sus intentos de generar electricidad con un Ford T no fructificaron, aunque Langley decía que sí, por lo que los hermanos a partir de entonces vivieron sin calefacción ni agua caliente. Pasando a utilizar queroseno para cocinar, iluminarse y calentarse.

El padre murió en 1923 y la madre en 1929. En ese momento, los hermanos heredaron todas las posesiones de la familia y decidieron llevar todas esas posesiones a su casa de Harlem. Mientras Homer seguía ejerciendo como abogado, Langley se ganaba la vida como 
concertista de piano, llegando a tocar en una ocasión en elCarnegie Hall.

Para entonces, lo que cuando llegaron era un pujante vecindario blanco se había ido convirtiendo en un 
barrio negro de clase baja. La mayoría de las familias blancas que habían llegado con los Collyer se habían marchado. Los hermanos, sin embargo, se quedaron, aunque a medida que la delincuencia y el vandalismo se adueñaban del barrio más se apartaban del mundo y se recluían en su casa.

La mayoría de fuentes sitúan en 1932 la 
última aparición pública de Homer. Justo un año después, un derrame cerebral le causó hemorragias en ambos ojos y sequedó ciego. A partir de ese momento, Langley se dedicó a cuidarlo. Los hermanos decidieron no seguir los consejos de los médicos. “Somos hijos de médico y tenemos una biblioteca con más de 15.000 libros de medicina”, al parecer explicaba Langley. Langley sometió a su hermano a una dieta especial combinada con descanso que según él le ayudaría a recuperar la visión. Cien naranjas a la semana, pan integral y mantequilla de cacahuete, y para ayudar a descansar a los ojos, los tendría que mantener cerrados a todas horas.

Después de la pérdida de visión de Homer, Langley comenzó a
 guardar y a acumular los periódicos de la ciudad con la intención de que el día que Homer recuperara la visión, se pudiera poner al día. La salud de Homer, sin embargo, no se recuperaría y, más tarde, a causa del reumatismo que sufría, quedó casi paralítico.
Imagen de la azotea de la casa, 24 de marzo de 1947.

Ese mismo año, poco antes de quedarse ciego, Homer había comprado el edificio del otro lado de calle para construir un bloque de apartamentos. Sin embargo, después de perder la visión, los hermanos abandonaron los planes que tenían y, a al no pagar los impuestos, el edificio acabó pasando a la ciudad de Nueva York. Langley protestó la decisión porque no la entendía, si no contaban con ningún tipo de ingreso porque tenían que pagar impuestos.

Fue también durante estos años, que Langley comenzó 
deambular de noche por las calles. Primero, salía a buscar agua a una fuente que estaba unas manzanas más debajo de la casa y luego recorría la ciudad tirando de una caja de cartón. Buscaba comida en los cubos de basura o le pedía a algún comerciante amable la comida que iba a tirar. Extrañamente, en ocasiones, Langley recorría grandes distancias sólo para que le dieran una barra de pan duro, había veces que había llegado a caminar hasta Brooklyn en busca de pan. Sin embargo, eran muy pocas las ocasiones en las que se aventuraba dentro de una licorería, y sólo para comprar whisky con “fines medicinales”. Langley también aprovechaba sus salidas nocturnas para recoger y llevar a su “refugio” todo aquello que le parecía de utilidad.

Contrariamente a lo que se pudiera pensar y a pesar de su enorme actividad nocturna, eran pocas las ocasiones en las que alguien veía a Langley. Los hermanos
vivieron a su modo sin que nadie les molestara hasta 1938, cuando aparecieron en los periódicos por primera vez. Fue a raíz de que Maurice Gruber, un agente inmobiliario interesado en comprar una de las propiedades de los hermanos en Queens, no recibiera ninguna respuesta a sus cartas y no consiguiera que le abrieran la puerta ninguna de las veces que fue a hablar con ellos en persona. Helen Worden del World Telegram se hizo eco de la historia y de los rumores de los vecinos que sostenían que detrás de aquella descuidada fachada se escondía el lujo y la riqueza.

Según Worden, la reportera del periódico, había 
alfombras orientales, antigüedades, libros y montones de dinero que los hermanos no querían guardar en ningún banco. La reportera además contactó un Charles Collyer, un primo lejano, que no dudó en posar en los escalones de la entrada y expresar su temor de que su primo Homer podría estar muerto.

Una noche, la reportera, que estaba haciendo guardia delante de la puerta de la casa de los Collyer, asaltó a Langley cuando este salía a hacer una de sus rondas nocturnas con un “
Buenas noches, señor Collyer. Sus vecinos me han dicho que guarda una piragua en el desván y un Ford T en el sótano”. “Sí y no”, respondió Langley. El mayor de los hermanos explicó que tanto el coche como el bote eran de su padre y le explicó el uso que su padre había dado al bote. “No tenemos teléfono y hemos dejado de abrir el correo. No puedes imaginarte lo libre que nos sentimos”. Cuando la periodista le preguntó por su atuendo dijo que no podía ir vestido de otra manera porque le atracarían.

Posteriormente, otro reportero describió a Langley como un hombre con apariencia fantasmagórica. 
Amigo de pasear por cementerios y de no salir de casa hasta la medianoche. El periodista afirmaba que tenía un hermano al que nadie había visto desde hacía siglos y que todos suponían muerto, aunque jamás había tenido un funeral.
Limpiadores retirando uno de los pianos. Original Ascent of a Pyramid 

Pasado un tiempo, Langley culpó a la publicación de estos dos artículos de ser los causantes de casi todos sus males. Según él, lo único que pretendían, él y su hermano, era vivir sin ser molestados. 
¿Por qué vivían como reclusos? Eso era sólo asunto suyo, de los dos hermanos, pero de nadie más. Desde luego que algo de razón tenía. La publicación de los artículos los sometió al escrutinio público y los convirtió en personajes misteriosos y populares acabando con su tan preciada tranquilidad. Se dice que a partir de entonces no pararon de sufrir el incordio de vecinos entrometidos que picaban a la puerta o que los niños del barrio convirtieron en un hábito tirar piedras a las ventanas de la casa.

También, fueron varias las veces que los
 ladrones intentaron entrar en la casa atraídos por las supuestas riquezas que, según la prensa, los hermanos escondían en su interior. Mientras, reporteros sensacionalistas seguían entrevistando a familiares obscuros y lejanos de los dos hermanos, que en la misma puerta que Charles posó expresaban su preocupación por sus dos parientes.

A medida que el miedo de los hermanos crecía, también lo hacía su nivel de excentricidad y comenzaron a 
obsesionarse con la idea de que alguien entrara en la casa. En un primer momento, harto de gastar dinero en cambiar cristales, Langley tapió las ventanas con tablas. Aunque se sabe poco de la vida de los hermanos antes de 1938, algunos periódicos afirman que, si bien la casa tenía un aspecto tenebroso y descuidado, fue a partir de ese año cuando Langley comenzó a construir en el interior de la casa un laberinto con cajas llenas de basura.

Langley aplicó sus conocimientos de ingeniera para colocar cajas llenas de papeles o basura de forma entrelazada y ocultar entre ellas 
túneles que permitían pasar de una habitación a otra. Langley conocía su laberinto, pero cualquier otra persona hubiera tenido que retirar toda la “barricada” para poder pasar. Además, y por si esto fuera poco, Langley colocó varias trampas caseras en estos pasadizos, de manera que si algún intruso no deseado tropezaba con un cable se provocara un “alud” de papeles y cajas.
Limpiadores retirando uno de las habitaciones. Original Ascent of a Pyramid 

Los hermanos volvieron a atraer la atención de los medios en 1942, cuando 
dejaron de pagar la hipoteca de la casa. Al no cumplir con sus pagos, el banco comenzó el procedimiento de desahucio, enviando una cuadrilla de limpieza. Langley recibió a los limpiadores a gritos, instando a los vecinos a llamar a la policía. Cuando los agentes llegaron e intentaron entrar en la casa tirando la puerta abajo, vieron que un montón de basura les impedía adentrarse en la casa, un montón que llegaba desde el suelo hasta el techo.

En ese mismo instante, sin mediar palabra, Langley extendió un 
cheque de 6.700 dólares (el equivalente a unos 88.000 actuales) con el que cancelaba la hipoteca y ordenó a todos que abandonaran su casa mientras él se volvía a su refugio.

Pasarían unos años hasta que el 21 de marzo de 1947 a las 8.53 de la mañana la policía recibió una 
llamada anónima informando que en la casa de los Collyer había el cadáver de un hombre muerto. No tardó en acercarse una patrulla. Ante la imposibilidad de forzar la puerta de entrada, la policía tuvo que sacarla de sus goznes. Cuando finalmente pudieron entrar se volvieron a topar con el muro de cajas basura, periódicos, hierros y trastos diversos que les impedía continuar. Las escaleras del sótano estaban bloqueadas de la misma forma, así que tuvieron que forzar la ventana de la segunda planta para entrar y descubrir habitaciones y escaleras llenas hasta el techo de cajas, papeles y trastos.

Fue en torno al mediodía cuando dieron con el 
cadáver de uno de los hermanos, era el de Homer. La noticia de la muerte causó sensación y apareció en la portada de los principales periódicos de la ciudad. En sus páginas interiores, unos periódicos describían a Homer con barba, otros con bigote y otros sólo destacaban que vestía andrajos. Pero quedaba claro que hacía como mínimo tres días que no comía, antes de morir por una combinación de inanición, deshidratación y un ataque al corazón. La noticia atrajo a la puerta de la casa cientos de curiosos, que miraban asombrados los montones de basura que se acumulaban en la puerta.

Los limpiadores siguieron buscando al hermano. No fue una tarea fácil ya que el edificio parecía macizo, 
relleno de multitud de trastos y basura. Según el Times, sólo del vestíbulo de la primera planta se retiraron 19 toneladas de ruinas. Se sacaron unos 2.500 libros de la biblioteca legal de Homer. En medio de cientos de toneladas de basura, encontraron algunos retratos familiares al oleo, catorce pianos (uno de ellos, supuestamente, regalo de la reina de Inglaterra), candelabros, tapices, bicicletas oxidadas, alfombras orientales, maniquís, cinco violines, dos órganos, media docena de trenes de juguete, una antigua máquina de rayos X, dos rifles, tres revólveres, munición y un diploma escolar de Langley por buena conducta y puntualidad de abril de 1895.

Si bien una buena parte de los trastos eran objetos relacionados con la práctica médica de su padre, una parte importante estaba formada por los objetos que durante años Langley había ido recogiendo de la basura.
El Collyer Brothers Park, en el mismo lugar donde estaba la casa.

La propia casa se encontraba en un 
estado de conservación lamentable al no haberse llevado a cabo ningún tipo de mantenimiento durante años. El tejado tenía goteras, muchos muros estaban desconchados y otros se habían derrumbado.

En total, hasta el 3 de abril se habían retirado ya 51 toneladas de basura y objetos. Pero seguía 
sin haber rastro del hermano que faltaba, al que, por cierto, había numerosas personas que afirmaban haberlo visto no sólo en alguna parte de la ciudad, sino hasta en nueve estados distintos. La policía especuló con la posibilidad de que Langley se hubiera marchado antes de la misteriosa llamada y que, por tanto, la muerte de Homer hubiera sido debida a la desatención.

Finalmente, el 8 de abril los limpiadores dieron con el cuerpo de Langley. Estaba a no más de 3 metros de donde habían encontrado el de Homer. Había quedado
sepultado bajo una maleta y tres enormes fajos de periódicos. Langley había quedado atrapado en uno de sus túneles al activar accidentalmente una de las trampas que el mismo había colocado. Según parece, llevaba la cena a su hermano. Era de su cadáver de donde emanaba el hedor que llegaba hasta la calle.

El 9 de mayo, el ayuntamiento después de haber retirado unas 130 toneladas de material diverso de la mansión, entre los que se incluían 25.000 libros, ordenó su demolición por haberse convertido en un peligro público. La fortuna de los dos hermanos que incluía propiedades inmobiliarias por valor de unos, unos 2.000 en ahorros y unos 4.000 en artículos personales como joyas y efectivo ascendía unos 
90.000 dólares de la época, el equivalente a 1.200.000 actuales, antes de descontar los impuestos pendientes. Fueron cuarenta los familiares que reclamaron una parte de este dinero, aunque no queda claro si la recibieron.

Algunos de los objetos más extraños que se encontraron en la casa fueron 
exhibidos en el Hubert’s Dime Museum, junto a las otras “maravillas humanas” del museo. El objeto central de la exposición dedicada a los hermanos era la silla sobre la que Homer había sido encontrado muerto. Años más tarde, la silla cambió de manos y fue adquiriendo una fama de ser un objeto maldito a causa de las desgracias que había traído a los hermanos. Aunque dicha maldición pareció no importar al coleccionista de curiosidades de Orlando que la y hoy segue siendo su propietario.

Enlace permanente a Los hermanos Collyer, los ermitaños de Harlem

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+info:
- Hermanos Collyer en es.wikipedia.org en.wikipedia.org
- The Shy Men in Time Magazine
- The Collyer Brothers in New York The Sun
- The Collyer Brothers of Harlem in New York Press
- Former site of the Harlem House Where the Collyer Brothers Kept all That Stuff in The New York Times
- Ghost Story, The Collyer Brothers in Daily News
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Un ensayo sociológico sobre el personaje de Telecinco la define como una 'matrioska' heredera de las telenovelas

PEIO H. RIAÑO MADRID 20/08/2010 08:00 Actualizado: 20/08/2010 08:35ar fuente
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Belén Esteban, 'La princesa del pueblo'.

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En una entrevista con el periodista y director Cameron Crowe, Billy Wilder soltó todos los sapos que guardaba contra la Academia de Hollywood por no haber premiado nunca a su fetiche Cary Grant, más que con el galardón honorífico de chocolate. El viejo director estaba harto de que los actores tuvieran que cojear o hacer de retrasados para ganar un Oscar, en clara alusión a Dustin Hoffman y su premio por el papel de autista en Ray Man(1988). "Nunca ven al tipo que se esfuerza al máximo y consigue que parezca fácil. No les basta con que abra un cajón con elegancia, saque una corbata y se ponga una chaqueta. ¡Hay que sufrir! Entonces te ven", explicaba el realizador de Irma la dulce (1963).
Quien no se emociona, no sale. La tiranía de la conmoción triunfa de la misma manera en la televisión más estridente de todos los tiempos, que entra en contacto con el lado sensible del espectador el que se pega al share y no lo suelta apelando a los gritos, la rabia, el insulto, la risa, el baile, el streeptease, las catástrofes, la burla, el chisme, el chiste, la lágrima, la risa de nuevo... al impulso ciclotímico que mata el aburrimiento. Una montaña rusa que Belén Esteban conduce, arriba y abajo, en su programaSálvame, de Telecinco.

Jungla de emociones

Adiós a la telenovela, hola al reality show' ciclotímico
"Estamos ante una mujer que, a través de un monólogo, va desgranando su queja como si estuviera en el patio de una corrala y las vecinas interrumpieran de tanto en tanto", escribe Miguel Roig, director creativo de la empresa de publicidad Saatchi & Saatchi, en el libro que Península colocará en las librerías en dos semanas: Belén Esteban y la fábrica de porcelana, y que está llamado a ser el más ruidoso de la entrada de la nueva temporada editorial.
Belén llora. "Yo prefiero que estés con rabia que llorando", apela Jorge Javier Vázquez. Y así, día a día, una peripecia nueva se suma a la trama contada en tiempo real, y lo curioso es que nunca pasa nada. Belén, la matrioska, utiliza todas las muñecas que lleva dentro para echarse a llorar, arengar al público contra un político y terminar con un paso de baile. Irresistible.
 El fenómeno de las emociones disparadas no escapa a nadie: ¿Por qué la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, siente "mucha simpatía" por la protagonista de Sálvame? ¿Por qué le parece a la máxima autoridad cultural del país que la vida de Esteban es "muy especial", que "pocas personas podemos vivir situaciones como la que ella vive" y que "una película sobre su vida seguro sería apasionante"? Miguel Roig tiene una explicación al atractivo apasionante de la figura que representa Belén Esteban: ha construido un rol de "mujer fracturada emocionalmente que le permite dramatizar un pasaje de su vida sentimental". Esa capacidad de cambiar permanentemente le permite sobrevivir al melodrama. "Sálvame ocupa el espacio vacío de las telenovelas", aclara Miguel Roig.
‘Sálvame’ ocupa el espacio vacío de las telenovelas, pica en las emociones del público 
Queda claro que el milagro novelesco que cada día alimenta la trama y entretiene de la misma manera que "se lee una revista en un viaje de metro" no acaba en la televisión, también interesa como carne de ensayo. Acompañando al texto de Roig, aparece el prólogo del francés Christian Salmon, autor de Storytelling y Kate Moss Machine, en definitiva, el ojo más suspicaz para analizar los símbolos ocultos de las figuras más públicas. De hecho, el pasado abril, a su paso por España para promocionar el libro en el que desmenuza a la modelo, hubo informaciones erróneas que le señalaron como el autor del libro que estaba acabando Roig. "El origen, una simple equivocación de una periodista que confundió el encargo del prólogo con el del original", cuenta Salmon en la entrada de Belén Esteban y la fábrica de porcelana. Así fue como Belén conquistó Francia, por error y a todo titular.

Alguien que nos defienda

La audiencia ha encontrado a su fiel protectora.
Sólo hay una princesa del pueblo, pero entre Diana de Gales y Esteban hay semejanza: ambas utilizaron sin complejos los medios para dar una versión propia de sus "desórdenes sentimentales". Construyen un personaje que es una máquina de generar empatía con la audiencia porque ambas se alineaban con los suyos, los súbditos y los espectadores. Si una contó su vida en la BBC, la otra lo hace en Telecinco.
Pero hay diferencias, como explica Roig: "La compasión, la solidaridad y el activismo son los materiales con los que Diana construye su rol [...] Diana es ubicua: donde hay una causa, ella va. Belén Esteban está inmóvil: no se mueve del plató y todo lo que cuenta es sobre su propia vida".Está quieta y conecta con la audiencia: ella es como ellos.
Pero ella logra superar cosas con las que ellos chocan, por ejemplo, la arbitrariedad de las administraciones públicas. A los pocos días de denunciar en el programa que una amiga suya estaba siendo estafada por una empresa inmobiliaria que construía sobre terreno público, Esteban y la amiga son recibidas por Juan Van-Halen, viceconsejero de Vivienda y Suelo de la Comunidad de Madrid. En otro momento, durante la emisión, en la pantalla se leía: "Belén Esteban For President", y ella sobre una tarima reclamando a Zapatero acabar con la corrupción, con el paro, quitar dinero a las multinacionales para dárselo "a la gente que lo necesita": "Rapidito y que no seamos conejos de Indias".
El mundo encantado de Belén Esteban es "un cuento de hadas ‘trash’", escribe Miguel Roig 
Esteban ocupa el espacio vedado al ciudadano que no tiene manera de expresarse de "forma directa y exponer su descontento, sus necesidades, sus reclamos". "Esteban se manifiesta en nombre de su audiencia dirigiéndose a una clase política sorda al reclamo ciudadano", resume el autor del ensayo.

La mejor estrategia

Que la fuerza de tus afectos te acompañe en tus éxitos
 El espectáculo sórdido de la vida sin tapujos, de las experiencias privadas listas para satisfacer la necesidad de ver sin ser vistos, ha convertido la televisión en un supermercado audiovisual. Los reality shows proliferan en las cadenas, se clonan los unos a los otros, sin embargo la televisión es clemente, como todas las Iglesias, "perdona a los pecadores, no a los ateos", como señala Salmon.
La herejía es no saber quién es Belén Esteban, después de las casi 20 horas semanales de directo que Telecinco dedica al mito. La investigadora María Lamuedra Graván, que fue pionera en estudiar la cuestión de Belén Esteban allá por 2005, con el estudio Formatos híbridos y melodrama en televisión. El caso de Belén Esteban como heroína postmoderna, entiende la telenovela como un género deudor del melodrama y el folletín, y antecedente directo de los formatos que giran alrededor de los shows de telerrealidad.
Es decir, Sálvame, la nueva telenovela, pica las emociones del personal y les propone acudir a cada entrega para participar de la vida de los personajes."Es una obra abierta al futuro, sin final, que sucede de forma paralela a la vida de los televidentes", explicaba Lamuedra para señalar la clave de telenovela moderna de estos programas. "Al igual que en la telenovela, en la que el público quería ver qué sucedía a los protagonistas y cómo evolucionaba la trama, en Sálvame se espera ver qué le ocurre hoy a Esteban", añade Roig.
Antes del “yo ma-to” y del “pollo” de Andreita, le bastó con muy poco para acceder a la fama 
Sin embargo, todas esas emociones impiden ver los árboles y el fondo humano del personaje de Esteban. Porque las únicas herramientas con las que cuenta para significarse son eso, las emociones. Pero como dice Christian Salmon, nadie está libre de ellas en nuestra estrategia vital: "Somos seres condenados a hacer uso de nuestras capacidades y afectos con el fin de ofrecer la mejor imagen de nosotros mismos".

La virgen digital

Del anonimato a la fama en menos de 15 minutos
En su breve repaso a la figura del personaje, Christian Salmon lanza una descripción definitiva: "Una virgen digital, intercesora ante el dios ausente, María Magdalena del culto catódico, a la vez madre y puta, pitonisa y pecadora, hada que se invoca y bruja que esperamos ver en la pira...". El autor francés apela a la fascinación que siente el espectador por la "brujería capitalista", esa que logra que personas insignificantes accedan a la notoriedad para convertirse en leyenda viva.
El mundo encantado de Belén Esteban es "un cuento de hadas trash", en el que "cada día la pobre cenicienta abandonada por su torero se convierte en una princesa del pueblo" que esgrime su brazo vengador contra los ricos y los poderosos. Momento que aprovecha Roig para compararla con la misma fuerza narrativa de la presencia alarmante de Tejero armado en el Congreso de los Diputados. Antes del "yo ma-to", del "pollo" de Andreita y del "ni que fuera yo Bin Laden", a Belén Esteban le bastó con muy poco para acceder a la fama. Mucho menos del baremo que Andy Warhol había marcado 50 años atrás: para el padre del pop hacían falta al menos 15 minutos. Para la ración de fama a la que todos podemos aspirar hoy hace falta mucho menos; hoy en 15 minutos cuentan la vida de todos los vecinos de un edificio del barrio de San Blas, por ejemplo, y luego los meten en una casa en Guadalix. Con unos segundos basta para el estrellato.
Y con muchos menos para estrellarse: "Porque yo tampoco pienso estar toda la vida en televisión. Gracias a dios mi marido tiene un trabajo, y un negocio, es camarero", dijo Belén Esteban el pasado noviembre, preparándose públicamente para lo que el público espera desde su nacimiento como estrella audiovisual. Quizás, como señala Miguel Roig en su estudio, el personaje confiesa el "agotamiento de la tiránica empresa de dotar de contenido con su propia vida horas y horas de emisiones en directo". Así, como en un cuento absurdo, la protagonista obtendría lo que desea una vez cumplió su primer sueño: volver a una vida con una retribución económica y emocional tan injusta como la que tiene su audiencia.
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David Blanco se corona campeón de la Vuelta a Portugal por cuarta vez


Nota de Vredondof : para que no os extrañe esta noticia  , David es amigo mio y me alegro mucho de su triunfo.
Un buen CICLISTA ...pero AUN MEJOR PERSONA.

FINALIZÓ ESTE DOMINGO EN LISBOA




Efe.- 15/08/2010 (18:53h)
David Blanco se corona campeón de la Vuelta a Portugal por cuarta vez
David Blanco, en la contrarreloj del sábado.
El español David Blanco (Palmeiras) se coronó este domingo campeón de la Vuelta a Portugal por cuarta vez (2006, 2007, 2009 y 2010) al completar la décima y última etapa, que venció el portuguésCándido Barbosa (Palmeiras) tras una polémica descalificación del francés Julien Simon (Sojasun).

Blanco, que iguala el récord de victorias del portugués 
Marco Chagas, acabó la competición ciclista más importante de Portugal junto a los españoles David Bernabéu (Barbot-Siper), segundo en la general, y José Pardilla (Carmiooro-NGC), tercero.

La última jornada, disputada entre Sintra y Lisboa, de 154,2 kilómetros, fue para Barbosa, que se benefició de la controvertida decisión de los jueces, quienes apreciaron un movimiento irregular en el galo Simon, que había cruzado la meta en primero.
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