
Según indicaba Plinio, los elefantes tienen miedo y se asustan cuando oyen los chillidos y gruñidos de los cerdos. ¿Cómo hacer que los gorrinos armen jaleo? También resuelve este tema el sabio romano. Simplemente hay que empujar a los cerdos hacia los elefantes. O arrojarlos si es menester. Inmediatamente estos comienzan a asustarse y uno por miedo al otro y el otro por miedo al uno, ya está todo solucionado. Además, apuntaba, un cerdo herido chilla como un demonio, y es fácil que esto ocurra cuando se mueven entre elefantes.
Según parece, este método de ataque contra elefantes se puso en práctica con éxito en la guerra del Peloponeso y en algún otro asedio.
Fuente: Military’s strangest campaigns and characters de Tom Quinn