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Parapsicología animal.



Numerosos experimentos científicos indican que también los animales pueden tener aptitudes paranormales, un "sexto sentido" con el que perciben el mundo. Los propietarios de animales domésticos comprueban a menudo que estos disponen de una capacidad de percepción extrasensorial como la precognición (visión del futuro) y la telepatía (transmisión mental).

MEMORIA DE LA NATURALEZA
El biólogo inglés Rupert Sheldrake (n. 1942), de la Universidad de Cambridge, ideó experimentos en los que también participan personas sin conocimientos sobre la materia. 

En todo el mundo se observan comportamientos insólitos de los animales domésticos: perros que parecen notar cuándo sus amos emprenden el camino de casa, gatos que recorren centenares de kilómetros para alcanzar a sus amos, etc. Estos ejemplos confirmarían la teoría de Sheldrake de los campos morfogenéticos. Estos campos representan una especie de "memoria de la naturaleza", en la que se guardan las experiencias de cada individuo al margen del tiempo y el espacio, y se alimentan con los datos de las más diversas formas de vida. 

Recopilan estos datos y ponen a disposición de esos mismos seres vivos, para que lo procesen, un "colector de conocimientos". Si cierto número de individuos de una especie desarrollan un determinado comportamiento, los demás individuos lo hacen suyo de modo automático. El nombre dado por Sheldrake a este fenómeno es "resonancia mórfica".

ADVERTENCIA DE PELIGRO

Desde tiempos prehistóricos es sabido que muchos animales disponen de una especie de "sistema de alerta temprana" que les permite anticipar, por ejemplo, catástrofes naturales como los terremotos. En estos casos, las ovejas, vacas, caballos y mulas no entran en su corral; las ratas y las serpientes abandonan su escondrijo y de este modo ponen sobre aviso de un peligro inminente. 

En la Universidad de Pekín, un grupo de zoólogos prepara un sistema de alarma basado en intensas observaciones de animales. Por ejemplo, el yak tibetano se echa al suelo cuando percibe que se acerca una amenaza, extiende las cuatro patas y se muestra en actitud despreocupada. Los osos panda gritan y se sujetan la cabeza y los cisnes salen del agua y se tumban en la tierra.

TORTUGA INTELIGENTE

El instituto de Rupert Sheldrake ha recibido casi 5.000 relatos de casos de animales domésticos dotados de aptitudes telepáticas. Sharon Ronsse, de Snohomisch (Washington), escribió: "Cuando observé que la tortuga acudía al lugar en que solía ponerle la comida cuando yo sólo estaba pensando en ponérsela, empecé a experimentar. 
Cuando estaba totalmente metida en su caparazón y parecía dormir, bastaba con que yo pensara en darle de comer. Al volver entonces de la cocina con la comida, ya había acudido al lugar habitual".

Una experiencia pasmosa es la de la propietaria alemana de un gato persa. El animal no apartó su mirada del télefono hasta que sonó: el comunicante informó de un grave accidente de un familiar.

El gato de una comerciante londinense sorprendió repetidamente a su propietaria. Aunque el gato no solía reaccionar cuando sonaba el teléfono, maullaba nervioso cuando llamaba la hija de la casa antes de que alguien descolgara.

EL EXPERIMENTO DE LOS POLLUELOS DE PEOC'H

El biólogo francés René Peoc'h ha detectado la capacidad de influir con la imaginación mental en la materia (psicoquinesis) en los polluelos de gallina.

En una serie de experimentos llevados a cabo con un robot movido por un generador aleatorio, indagó si los polluelos son capaces de satisfacer necesidades vitales gracias al empleo de eventuales aptitudes paranormales. 

En uno de estos experimentos, Peoc'h clasificó a los polluelos en 80 grupos de 15 animales cada uno, criados en condiciones de absoluta oscuridad. Es sabido que los polluelos aborrecen la oscuridad, sobre todo durante el día. Tan pronto como se encendía la luz, dejaban de piar. El investigador colocó entonces una vela como única fuente de luz en un pequeño robot; este, movido por un generador aleatorio, se desplazaba al principio a un lado y otro sin ton ni son. Situó los polluelos en jaulas transparentes en distintos sitios, que variaban de vez en cuando, alrededor de un área en la que se movía el robot.

Entonces observó que en 57 de las 80 pruebas el robot se dirigía hacia las jaulas. Esto no podía ser fruto de la casualidad. En los ensayos de control sin polluelos, la dirección de desplazamiento del robot se situó exactamente dentro de una probabilidad aleatoria del 50%. Para Peoc'h, esta es la demostración de que los animales son capaces de influir psicocinéticamente en el aparato. 
Gracias a una fuerza hasta ahora desconocida, los polluelos atraían la fuente de luz hacia ellos.

Los estudiosos del comportamiento coinciden en que la memoria, la capacidad de aprender y unos sentidos muy desarrollados en el reino animal indican que hay inteligencia y conciencia. Esto debería impulsar un cambio de mentalidad en el sentido de que los animales deben considerarse como lo que son: seres vivos.


Parapsicología animal